Miranda_Saade.
Never too far, Abbi Glines
Todo lo que ella sabía ya no era cierto.
Blaire no podía dejar de amarlo, pero sabía que
nunca podría perdonarlo. Ahora estaba de vuelta en casa y
aprendiendo a vivir de nuevo. Continuando con su vida...
Hasta que algo sucede y pone a girar su mundo una vez más.
¿Qué haces cuando la única persona en la que
nunca puedes confiar es en la que tienes que confiar tan desesperadamente?
Mientes, te escondes, lo evitas y rezas para
que tus pecados nunca te encuentren.
Never too far, #2
Welcome, Children of the universe!! Como dije, voy a hacer la
reseña de Never too far, que es la segunda parte de Fallen too far. Lo sé,
muchos too far.
Se
trata de que Blaire regresa a Alabama porque todo su mundo era una mentira y ahora
no puede confiar en nadie. Encima, descubre que... No, esto mejor no lo digo.
Mira,
cuando crea que estoy haciendo spoiler, lo aviso y lo pongo para que solo se
pueda leer seleccionándolo. Será lo mejor.
Pues
que descubre que está embarazada.
Y claro, eso trastoca todo. También Bethy se la quiere llevar otra vez a
Rosmery Beach para ser compañeras de piso. Y cuando vuelve, le espera un Rush
desesperado para que confíen en él otra vez.
Cuando
empezó el libro, pues vale. Blaire que estaba toda vacía por dentro y comprando...
eso. Pero después cuando empieza a narrar Rush, me quedé: ¿Qué ha pasado?
A
ver, que su primera frase es: “Las olas rompiendo contra la orilla me
calmaban”. ¿Desde cuándo Rush es tan poético? Que yo sepa él es el mismo
chico que decía jodidamente y sexy como el infierno cada dos por tres.
Y
también me dio cosita cuando Blaire hablaba con Bethy en Alabama y alguien
susurró, “ahí está tu respuesta”.
¿Quién
lo ha dicho? ¿La madre? ¿Pero la madre no se suponía que estaba en el cielo?
Muchas
preguntas sin respuesta.
En
realidad, voy a ser sincera, no entiendo bien que Blaire esté tan destrozada.
Sí, vale, su madre se había escapado con su padre dejando a Georgianna
embarazada. ¿Y? No por eso significa que todo lo que conoces es mentira. El sol
no es mentira. Cain no es mentira. La abuela Q no es mentira.
Pero
a mí me sigue partiendo el corazón. Es lo que tengo.
Hablando
de la abuela Q, siempre me he preguntado por qué ese nombre. ¿Cuál es el nombre
en verdad? ¿La llaman grandma Q? ¿Por qué suena tan mal?
El
caso es que cuando volvió, yo le decía a Blaire: “vamos, vamos, que Rush no te
va a comer. Cómetelo tú a él con papas fritas que está bien bueno”.
Rush
me parecía demasiado poético. Sí, lo vuelvo a repetir. ¡Es que él es el
mismo que se tiraba a una cada día en su pórtico! ¡Es que es Rush!
Sí,
poco a poco seguía diciendo sus palabritas marca
Rush, pero me seguía pareciendo muy rarito.
Y
Woods ya me parecía un encanto. Tan mono y tan buena persona con Blaire. Pero
yo ya sabía que como no iba ya por Blaire, porque como estaba embarazada y no hacía ningún movimiento extraño, así que
no me daban de decirle “fu, fu, fu. Fuera perro. Que se te cae la baba”.
Y
Bethy, oh, Bethy, Bethy, Bethy. Ahora ella también me cayó mejor. Es buena
persona, lo que pasa es que tiene sus impulsos. Y me encanta cuando Rush está
desesperado y cuando yo ya le habría dicho al carajo, ella se le acercó como se
lo fuera a decir y dice: “Vete. Al. Carajo”. Me partí de la risa. Por lo menos
en mi cabeza era tan divertido.
El
final me dejó con buen sabor de boca. Aunque, eso sí, esa escena extra me
dejaron con ganas de más, tengo que reconocerlo. Quiero saber por qué vino.
Pero antes de que diga algo de más me callo.
El
próximo libro que haga una reseña será Forever too far, que es el último de la
historia de Blaire y Rush. No quería que se acabara, pero se acabó. Y atención,
con este libro casi se me saltan las lágrimas. Y mira que es difícil conseguir
eso. Yo no soy una persona que llora por tonterías.
Así
que me voy, que voy a ver otra vez la actuación de Eric Saade. No Popular, sino
Manboy. Que es que me vuelvo loquita cuando cae el agua. Sí, sí, sí, me entran
unos sofocos...
(Si
sigo así, esto va a convertirse en mi saludo final de todo lo que escriba).


